Cuando empecé a ejercer como médico de familia la sensación permamente de múltiples frentes abiertos me proporcionaba una sensación de práctica insatisfacción permanente sobre la información y conoicimiento obtenidos de los encuentros asistenciales.
Me pensaba de forma ingenua que con el paso de los años dicho coocimiento, al ser más amplio, me facilitaría enormemente la posibilidad resolutiva. Nada más lejos de la realidad. Con los años lo que he experimentado es un cambio en la percepción de lo que representa el rol de su médico de familia desde el punto de vista del paciente . De la expectativa generada por la posición del médico en el sistema y de la importancia de adoptar una visión siempre global de la persona en el encuentro asistencial.
Por eso disfruto en la consulta. Porque son encuentros de personas buscando un objetivo común.